martes, 16 de febrero de 2010

CARTAS A LOUISE COLET

Te cubriré con mi amor la próxima vez que te vea, con caricias, con éxtasis. Quiero engullirte en las alegrías de la carne hasta que te desmayes y mueras. Quiero que te sorprendas y que te confíes a ti misma que nunca has soñado con tales arrebatos… cuando seas vieja quiero que recuerdes esas pocas horas, quiero que tus huesos viejos se estremezcan cuando pienses en ello.


¿Te has dado cuenta que aquí, de todos los sitios posibles, en esta soledad privada que me rodea, es donde me he vuelto hacia ti? Todos los recuerdos de mi juventud, me hablan mientras camino, igual que las conchas marinas crujen bajo mis pies en la playa. El choque de cada ola despierta reverberaciones distantes en mí. Oigo el redoble de los días mientras pasan y surgen en mi mente una serie interminable de viejas pasiones en oleadas. Recuerdo mis espasmos, mis penas, ráfagas de deseo que silban como viento en los aparejos, vastas e imprecisas ansias que se arremolinan en la oscuridad como una bandada de gaviotas salvajes en una nube de tormenta.

¿En quien me puedo apoyar si no es en ti?

Mi mente fatigada gira buscando descanso, pensando en ti igual que un viajero polvoriento se podría hundir en la suave orilla de la hierba.