martes, 9 de marzo de 2010

Rafael Bermúdez

Se me ha pasado el viento sobre la mirada al norte,
se me han ido las lagrimas con la lluvia al sur,
se me escondió una caricia entre los dedos al este
y hasta perdí la esperanza de volver a creer en donde el sol se pone…

…Perdí las direcciones


Huí, de loco, a la primavera por un poco de colores en los ojos,
pero dejé mis espaldas descubiertas al frío de aquel invierno de memorias.
Quemé mis ideas con los rayos y calor del verano,
y mi esperanza quedó presa de tanta melancolía del otoño.
Estuve en todas las estaciones.

Me incliné sobre la arena de los desiertos de las mentiras extrañas,
planté flores en el mar para no hundirme solo entre los secretos,
burlé el polvo de la tierra cuando clavé mi cruz de preguntas,
sané la herida que hacen los ríos crezcan sobre mis sentimientos.
Caminé sobre el planeta.

Me vendí de heraldo a la miseria del conformismo, para justificar la culpa.
Me volví un beato a la conciencia ajena por un ídolo profano,
cambié mi credo por un beso y un abrazo invisible,
hice pactos con la imagen de tu cuerpo por un minuto a tu lado.
Trunqué mi religión

Anduve años buscando una realidad, que al final, no existe,
estuve meses creyendo que en algún momento, iba a llegar el momento,
pasé semanas escuchando la voz que me escondió la vida en su sonido,
en sólo días me eché el todo el dolor sobre la poca alma que quedaba.
Derroché mi tiempo

Creí en ti, como un ingenuo que espera un milagro en los infiernos,
te besé con el corazón completo, sin que me sobre un pedazo,
te di mi cuerpo, como quien da la vida si importar la causa,
te amé eternamente y para todos los siguientes siglos.
Soñé en tus felonías.


Rafcel Bermúdez